controvertido
PROYECTO DEL PRO EN LA LEGISLATURA
A las piñas
por las plazas
25/11/2012
- El jueves 15
de noviembre quedará registrado como el día (noche en
realidad) en que los legisladores del PRO se pelearon
enfurecidos por su propia inoperancia. Ocurre que al
tratarse el proyecto PRO que autoriza el emplazamiento de
locales de comida en varios espacios verdes de la ciudad se
desató la previsible reacción de los vendedores ambulantes
que ocupaban las gradas del recinto. Tras cartón Aníbal
Ibarra y Adrián Camps denunciaron que la ley era
"inconstitucional" y abandonaron la sala junto a los bloques
antimacristas. Los legisladores del PRO se fueron
recriminándose por su falta de estrategia política.
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La iniciativa,
del diputado José Luis Acevedo, comenzó a tratarse cerca de
las 23 de anoche (15/11), cuando vendedores ambulantes
comenzaron a gritar desde las gradas del recinto de sesiones
en contra del proyecto que contemplaba el permiso para que
haya "áreas de servicio" en al menos 70 parques porteños. |
En ese marco, diputados de la oposición, como Aníbal
Ibarra y Adrián Camps, anunciaron que no iban a acompañar la
ley por considerarla "inconstitucional", tras lo cual todos
los bloques antimacristas se levantaron de sus bancas y
abandonaron el recinto.
Posteriormente, los diputados del PRO pidieron pasar a un
cuarto intermedio y también se retiraron hacia un salón
contiguo, donde los legisladores Acevedo y Alejandro García
se trenzaron a golpes a raíz de lo ocurrido minutos antes.
Al parecer, García le reprochó a Acevedo por las
disposiciones que contenía el proyecto y también por el poco
consenso que tuvo en el resto de los diputados para
conseguir una aprobación.
Lo que hay que
saber
El proyecto de ley
presentado por legisladores del PRO propicia la concesión de
espacios de hasta 20 m2 en distintos parques y plazas
porteñas con el fin de dedicarlos a emprendimientos
gastronómicos. Resulta paradójico que una gestión que suele
presentarse como defensora del espacio público, ahora esté
dispuesta a entregarle una porción
de parque o plaza (nuestro, de todos) a una empresa que lo
tome para montar un negocio. De aprobarse la ley, la ciudad
perdería unas 10 hectáreas más de verde. Mientras la
Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 10
m2 de verde por habitante, la ciudad tiene 1,8 m2.
"Con este proyecto el
PRO quiere poner al Estado al servicio de la rentabilidad
privada, restringiendo el derecho de todos al uso del
espacio público". Así lo expresó la legisladora por Buenos
Aires para Todos, Claudia Neira, luego de la reunión
conjunta de las comisiones de Espacio Público, Desarrollo
Económico y Presupuesto para debatir el proyecto de Ley de
Regulación de las Áreas de Servicios en los Espacios Verdes
de la Ciudad. En un Salón Montevideo colmado, vecinos y
organizaciones sociales y barriales, expresaron su
descontento con el proyecto oficial.
El presidente del
Bloque Buenos Aires para Todos, Fabio Basteiro
indicó: "creemos que para la regulación de los espacios
públicos se debería tener en cuenta las especificidades de
cada uno en función de las características de la zona, su
memoria, identidad histórica y problemáticas, y no
someterlos a todos a una regulación general". Además,
Basteiro remarcó que "si este proyecto prospera, se pone en
riesgo la situación laboral de miles de trabajadores
autogestivos de la vía pública amparados hoy por la Ley
1.166".
Quienes se oponen al
proyecto lo hacen porque:
De aprobarse la ley, la
ciudad perdería unas 10 hectáreas más de verde.
A lo largo del siglo XX,
los espacios verdes públicos parquizados de la Ciudad de
Buenos Aires han disminuído en un 85 %: de 7 m2/hab en 1904
a 2 m2 /hab en 1995.
La OMS (Organización
Mundial de la Salud) recomienda un mínimo de10 m2 de verde
por habitante, en la ciudad al día de hoy tenemos apenas 1,8
m2.
Nuestra Constitución
habla de que es función del Estado salvaguardar e
incrementar los espacios verdes, no disminuirlos para
construirles encima como si fueran terrenos baldíos.
De erigirse estas
construcciones se producirá un significativo impacto, que
incluye contaminación visual y paisajística, sonora, del
suelo, etc.; interferencias con la vegetación; cambios en la
calidad ambiental, etc.
Se verifica una
persistente actitud de la administración de la Ciudad de
Buenos Aires de entregar sus escasos espacios verdes a la
explotación comercial privada, eliminando así superficie
verde y la calidad ambiental resultante.
Carlos Davis
Fuente: Telam -
Notas de archivo propio