Corría el año 1999.
El Proyecto de Recuperación
integral del Parque
Avellaneda sostenido por
vecinos ciudadanos,
funcionarios y trabajadores
entusiastas desplegaba toda
su potencia.
Hoy Tierra Verde está destruida. El 26 de
Julio, la quemaron con
premeditación y alevosía.
Manos anónimas que
encontraron el terreno
preparado por quienes,
supuestamente desde la
Administración del Parque
debían cuidarla y
protegerla. Y por quienes
desde su responsabilidad
como gestores culturales
desertaron de todo esfuerzo
por vitalizarla. Tierra
Verde es fiel testimonio de
un vaciamiento que dio
comienzo cuando, a los
primeros ataques de
depredación el Administrador
propuso lisa y llanamente su
demolición y reemplazo por
iniciativas que nunca
obtuvieron consenso.
Entonces sobrevino el
vaciamiento y las claras
señales de que se le soltaba
la mano.

Ya hacía rato, desde
mediados del 2007, que los
edificios del Parque, cuya
restauración tanto dinero
público y esfuerzo de
vecinos ciudadanos habían
costado, carecían como hoy
día, de voluntad de trabajo
asociado por parte del
gobierno y el mínimo plan de
protección y cuidado.
La destrucción no ha sido
metafórica. Es terriblemente
real y concreta. Las manos
incendiarias encontraron el
terreno muy fértil (los
fósforos de la desidia, la
ineptitud e
irresponsabilidad de quienes
fueron designados para
administrar el parque por
este gobierno, hacía rato
que habían encendido la
primer llama).

La casa abandonada donde se
desplegara “Tierra Verde” no
era un buen telón de fondo
para la inauguración del
nuevo patio de juegos
enrejado diseñado sin
participación ni acuerdo.
Dejando morir también el
otro, el Antiguo Patio de
juegos de 1927 emplazado en
el hoy Jardín de Meditación,
en estado de destrucción.
Desde la MTC (Mesa de
Trabajo y Consenso)
intentamos y nos esforzamos
para que no la destruyeran.
Le dimos el amparo de
catalogarla como parte
valiosa, aunque tan humilde,
del Patrimonio histórico de
nuestro Barrio en la Ley
3042 (APH), una ley nacida
de la participación y el
consenso que fue la valla
que obstruyó el designio de
destrucción que alentaba el
Administrador que eligió
otro camino… hacerla morir…
dejándola vacía de cuidado,
de proyectos, de insumos, de
comunicación…
También los vecinos
ciudadanos acudimos a la
instancia superior de
control garantizada por la
Constitución que solo
"procuró" que el gobierno no
fuera molestado, cubriendo
su despreocupación y desidia
en el tratamiento de los
asuntos que afectaban el
patrimonio de la Ciudad en
Parque Avellaneda, pero no
fuimos escuchados ni
obtuvimos respuesta y antes
de ayer Tierra Verde “se
apagó con el fuego” como una
gran vela que se extingue.
Algunos vendedores de
triangulitos de colores
(como los espejitos
colonizadores) pretenden
mostrarnos una realidad
falsa… mientras naturalizan
la muerte, el vaciamiento,
el recorte, la subejecución
del presupuesto, la
expulsión violenta de los
vecinos ciudadanos, su
exclusión sistemática de los
escenarios de participación
con tanto trabajo por ellos
ganado. Más xenofobia,
ocultamiento del manejo
presupuestario en las obras
del Parque, en proyectos
elaborados sin participación
alguna, dibujados en un
escritorio y negociados a
escondidas lejos de la luz
que exige la cosa pública.
Las cenizas de Tierra Verde
son reales... Son a la vez
un resultado y un preanuncio
de lo que puede destruir al
Parque Avellaneda en las
puertas de su Centenario.
Parque Avellaneda no puede,
ni merece, soportar, 4 años
más de desgobierno, de
resistencia y desprecio a la
Ley 1153, al Plan de Manejo
y a los ciudadanos y
trabajadores del parque que,
en más de 20 años de trabajo
inteligente, innovador y
solidario, lo transformaron
en El Mejor Parque de la
Ciudad de Buenos Aires.
Hoy Parque Avellaneda está
de luto, pero sabemos que no
es negro el color que
predomina, sino el amarillo.
Luto amarillo.
Roberto González Táboas -
Fabio O. Oliva
Espacio Ahora es Cuando