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Floresta: nombre dado por Ordenanza N° 26.607 B.M. 14.288

INVESTIGACIÓN DE MABEL SAMPAOLO

El Corralón de Floresta y su historia

21/07/2008 - Convertido en la actualidad en un foco de reencuentro cultural y social, el Corralón de Floresta supo convertirse en un sitio emblemático dentro de las distintas etapas históricas por las que transitó nuestro barrio. Galpón donde se guardaban los carros y caballos que servían para recolectar los residuos de la zona, el lugar devino luego en un gran garaje donde quedaban estacionados los "camiones recolectores". Queremos a través de una apretada síntesis presentar un exhaustivo trabajo de investigación realizado por Mabel Sampaolo, vecina integrante de la Asamblea Barrial de Floresta.

Aunque cueste creerlo, Berlín y Buenos Aires eran por los años '30 las ciudades más limpias de occidente. Este reconocimiento se debía al trabajo metódico que realizaban, día a día, los recolectores de residuos, los llamados “mussolinos”, hombres humildes mayoritariamente de procedencia italiana.

Estos basureros vaciaban los "tachos" de basura que las familias dejaban en la vereda sobre una especie de fuentón con manijas. Cuando el Fuentón estaba lleno lo volcaban sobre el carro que generalmente los esperaba en las esquinas.

El carro era tirado por robustos caballos, los llamados "percherones", que normalmente eran empleados como "auxilios" para sacar las carretas que quedaban atascadas en el barro de alguna calle, en especial cuando el Maldonado crecía y convertía al barrio en un lodazal.

Tanto los carros como los caballos que tiraban de ellos necesitaban de un galpón donde ser guardados, de un lugar donde los veterinarios pudieran tratar a los animales enfermos o heridos y los mecánicos y carpinteros reparasen las magulladas carretas.

En nuestro barrio, el predio elegido había sido el limitado por las calles Gaona, Sanabria, Morón y Gualeguaychú. Por aquel entonces (1911) la manzana era propiedad del Sr. Rígoli quien se la vende a la Municipalidad de Buenos Aires, la cual usa el lugar para almacenar adoquines y materiales que se utilizaban en la consolidación de las maltrechas calles porteñas. Al poco tiempo el Corralón adquiere su destino definitivo: servir de guarda y cobijo a los carros de los basureros y a sus esforzados caballos.

Los veterinarios atendían con un esmero que excedía lo puramente profesional a los animales enfermos. Uno de los ayudantes que colaboraba en el tratamiento de los percherones era el Sr. Mangieri, padre de nuestro poeta, editor y conocido vecino.

En las primeras décadas del siglo, el Corralón se constituye así en una fuente de empleo y de ayuda social, un lugar donde se escuchan y entrelazan voces con distintas lenguas, en un espacio que se está poblando de significado para un barrio que, sin saberlo, comenzaba a perfilar una identidad propia, singular, distinta a la del Flores que lo vio nacer.

Con los años y el progreso, la tracción a sangre fue prohibida en la ciudad. Los carros y carretas dejaron su lugar, entonces, a los camiones recolectores.

El lugar no fue ajeno a las luchas sociales. Hubo huelgas duras en el comienzo de los años '60. El predio y su gente vieron aparecer a los primeros movimientos que buscaban privatizar el tema de la basura. Los vecinos, mientras tanto, comienzan a realizar las gestiones tendientes a lograr la mudanza del Corralón. El ruido, las condiciones sanitarias y la posibilidad de ganar un espacio verde los impulsa. En 1965 el Intendente Dr. Francisco Rabanal firma su traslado al predio de Lacarra y Roca, sin embargo el retiro demandó varias décadas de luchas y tratativas.

Durante los años de la dictadura varios trabajadores del Corralón son secuestrados. El más conocido es Maurico Silva, el cura barrendero, en honor a quien la Legislatura instituye el 14 de junio (día de su secuestro) como el día del barrendero. También desaparecen Julio Goitía y Nestor Sammartino.

En el año 2000 el nuevo Código de Planeamiento Urbano establece que el lugar debe destinarse en un gran porcentaje a una urbanización Parque. La empresa Solurban continúa manteniendo bajo su control el Corralón, pero una pequeña fracción, la correspondiente a Gaona y Gualeguaychú, es destinada a paseo de juegos. En el lugar se inaugura en el año 2004 una escultura que conmemora a "Los chicos de Floresta", Maxi, Christian y Adrian.

Los vecinos, representados mayoritariamente por la Asamblea barrial de Floresta, continúan la lucha por la recuperación del espacio y por la construcción de una escuela media en el predio, sueño que finalmente materializan en el mes de abril del 2008.

Carlos Davis


Trabajo de investigación realizado por Mabel Sampaolo
sobre la Historia del Corralón Municipal
(61 Kb)


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29 de Agosto
Día del Barrio de
 Floresta

39.474 hab.
 2.4 km2
(
2.320.158,49 m2)
16447,5 hab/km2

21.395 Mujeres
18.079 Hombres
(Datos julio 2001)

FLORESTA
nombre dado por Ordenanza N° 26.607 B.M. 14.288

LIMITES
Av. Directorio,
 Portela, Cuenca, Av. Gaona Joaquín V. González, Juan Agustín García, Segurola, Mariano Acosta.

PERÍMETRO
7.523,45 m


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